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¿Cómo se evalúa del riesgo gestacional?
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Con la consulta preconcepcional se logra reconocer aquellos factores que pueden repetirse o agravarse durante una futura gestación, para así poder incidir sobre ellos precozmente, evitándolos o minimizándolos si es posible, procurando el bienestar de la mujer en el proceso.
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Edad La edad materna
Influye tanto en aspectos psicológicos como fisiológicos. Las adolescentes, que con frecuencia presentan embarazos no deseados, pueden no asumir suficientemente la responsabilidad de un embarazo, con las consecuencias psicológicas negativas que este hecho puede conllevar. Las gestantes de 15 a 19 años tienen con mayor frecuencia hijos con bajo peso, prematuros y las tasas de mortalidad infantil son mayores. Las causas no están claras y se cree que puede estar influenciados por la inmadurez biológica, cuidados preconcepcionales y prenatales inadecuados, conductas inadecuadas o mal estado nutricional.
Enfermedades crónicas:
Al riesgo inherente a la propia enfermedad se suman los efectos adversos que la medicación crónica asociada puede suponer. Éste es el momento idóneo para evaluar el tratamiento seguido y hacer los ajustes precisos. Las pacientes deben ser informadas del efecto de la gestación sobre la enfermedad y de ésta y de su medicación en el feto:
Diabetes:
las gestantes diabéticas tienen de 2 a 3 veces más riesgo que la gestante no diabética de presentar complicaciones como aborto espontáneo, alteraciones congénitas (malformaciones óseas, alteraciones cardiovasculares, defectos del tubo neural y alteraciones génito-urinarias, especificamente asociadas a la falta de control de la glicemia en el periodo preconcepcional y durante la organogénesis de las primeras 8 semanas de gestación) ), preeclampsia o parto prematuro.
Es importante en las pacientes diabéticas planificar sus embarazos de forma que mantengan una glucemia basal menor de 100 mg/dl y postprandial menor de 140 mg/dl.
Hipertensión Crónica:
Las mujeres hipertensas pueden ver agravada su enfermedad durante la gestación. Es prioritario evaluar el tratamiento antihipertensivo, modificándolo con medicamentos que no estén contraindicados durante el embarazo.
Toxoplasmosis:
Cuando la infección se presenta en el periodo periconcepcional o en el primer trimestre, puede producir lesiones neurológicas severas en el feto e incluso muerte intraútero . La infección congénita es más frecuente en gestantes que presentan la enfermedad en el tercer trimestre de gestación y las secuelas de la infección tardía son menores.
V I H:
En la consulta preconcepcional es importante identificar a las pacientes que presentan mayor probabilidad de infección por VIH; (antecedente de transfusiones, infección por herpex virus, o enfermedades de transmisión sexual). A estas mujeres se les ofrecerá la realización de serología específica .
Estado vacunal:
La consulta preconcepcional es una buena oportunidad para revisar el estado inmunitario de la paciente y proceder a la vacunación que se precise. Las vacunas de virus vivos atenuados (sarampión, rubéola, parotiditis, triple vírica, varicela, có- lera oral) no deben ser administradas en gestantes y se debe evitar el embarazo en los tres meses siguientes a la vacunación.
Reviste gran importancia la inmunización contra el virus de la rubéola en pacientes que deseen una gestación. La vacuna antitetánica y antidiftérica están indicadas en pacientes embarazadas, podemos iniciar la vacunación a partir del segundo trimestre de gestación, aunque deben iniciarse en la consulta preconcepcional si el calendario vacunal así lo exige.
Edad La edad materna
Influye tanto en aspectos psicológicos como fisiológicos. Las adolescentes, que con frecuencia presentan embarazos no deseados, pueden no asumir suficientemente la responsabilidad de un embarazo, con las consecuencias psicológicas negativas que este hecho puede conllevar. Las gestantes de 15 a 19 años tienen con mayor frecuencia hijos con bajo peso, prematuros y las tasas de mortalidad infantil son mayores. Las causas no están claras y se cree que puede estar influenciados por la inmadurez biológica, cuidados preconcepcionales y prenatales inadecuados, conductas inadecuadas o mal estado nutricional.
Enfermedades crónicas:
Al riesgo inherente a la propia enfermedad se suman los efectos adversos que la medicación crónica asociada puede suponer. Éste es el momento idóneo para evaluar el tratamiento seguido y hacer los ajustes precisos. Las pacientes deben ser informadas del efecto de la gestación sobre la enfermedad y de ésta y de su medicación en el feto:
Diabetes:
las gestantes diabéticas tienen de 2 a 3 veces más riesgo que la gestante no diabética de presentar complicaciones como aborto espontáneo, alteraciones congénitas (malformaciones óseas, alteraciones cardiovasculares, defectos del tubo neural y alteraciones génito-urinarias, especificamente asociadas a la falta de control de la glicemia en el periodo preconcepcional y durante la organogénesis de las primeras 8 semanas de gestación) ), preeclampsia o parto prematuro.
Es importante en las pacientes diabéticas planificar sus embarazos de forma que mantengan una glucemia basal menor de 100 mg/dl y postprandial menor de 140 mg/dl.
Hipertensión Crónica:
Las mujeres hipertensas pueden ver agravada su enfermedad durante la gestación. Es prioritario evaluar el tratamiento antihipertensivo, modificándolo con medicamentos que no estén contraindicados durante el embarazo.
Toxoplasmosis:
Cuando la infección se presenta en el periodo periconcepcional o en el primer trimestre, puede producir lesiones neurológicas severas en el feto e incluso muerte intraútero . La infección congénita es más frecuente en gestantes que presentan la enfermedad en el tercer trimestre de gestación y las secuelas de la infección tardía son menores.
V I H:
En la consulta preconcepcional es importante identificar a las pacientes que presentan mayor probabilidad de infección por VIH; (antecedente de transfusiones, infección por herpex virus, o enfermedades de transmisión sexual). A estas mujeres se les ofrecerá la realización de serología específica .
Estado vacunal:
La consulta preconcepcional es una buena oportunidad para revisar el estado inmunitario de la paciente y proceder a la vacunación que se precise. Las vacunas de virus vivos atenuados (sarampión, rubéola, parotiditis, triple vírica, varicela, có- lera oral) no deben ser administradas en gestantes y se debe evitar el embarazo en los tres meses siguientes a la vacunación.
Reviste gran importancia la inmunización contra el virus de la rubéola en pacientes que deseen una gestación. La vacuna antitetánica y antidiftérica están indicadas en pacientes embarazadas, podemos iniciar la vacunación a partir del segundo trimestre de gestación, aunque deben iniciarse en la consulta preconcepcional si el calendario vacunal así lo exige.